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Hurra por Ben Brooks

IMG_9131En Hurra los días empiezan tarde y despacio, son una aglutinación de restos de cerveza, cigarrillos y soledad. La existencia puede llegar a ser muy confusa, y más si tu hermana se suicida desde un aparcamiento de varios pisos con ropa interior sin conjuntar, tu padre vive en una tienda de campaña en el jardín y tu hermano es incapaz de pensar nada de lo que dice o hace.

Con este libro Ben Brooks nos presenta una realidad en la que finalmente se abandona la inocencia, casi adolescente, que reinaba en libros como Lolito y Crezco, para así enfrentarse cara a cara con la crudeza de una realidad en la que el dolor, la angustia y la soledad forman parte del conjunto de drogas queIMG_9134 nos hacen sumergirnos en lo más profundo de nuestra conciencia cada día.  Es su novela más madura, y esto nos es mostrado tanto en la forma de escribir como en la profundidad de las reflexiones, casi metafísicas, que va realizando durante todo el libro. En ningún momento nos vemos asolados por la tristeza que rodea a algunas de las situaciones presentadas, sino que este joven inglés sabe salir siempre por ese resquicio que queda entre la aceptación casi estoica de la realidad y el positivismo que guarda en lo más profundo de sí mismo, debido al cual sabe hacer de lo grotesco y lo doloroso una escena poética en la que podemos distanciarnos de la obra y admirar la belleza sin vernos obligados a absorber en nuestra conciencia las partes del cuadro que se nos clavarían en el alma.

Su obra es un duelo, es un viaje, es una dolorosa procesión en la que lo bello y lo cruel van cogidos de la mano mientras que alma decide tomar un camino ascético frente a la realidad. Este camino es también un recorrido geográfico en el que los protagonistas viajarán por diferentes ciudades europeas en las que vivirán situaciones, tanto físicas como psicológicas, que les harán evolucionar y madurar hasta poder llamarse adultos.           HURRA por Ben Brooks.

“Las últimas palabras de Henry Ward Beecher fueron:ahora llega el misterio.

Las últimas palabras de Chéjov fueron: Me muero. Hace mucho que no bebo champán.

En 1954, un hombre saltó del Golden Gate y dejó una nota de suicido que decía:NINGUNA RAZÓN EN ABSOLUTO A PARTE DE QUE ME DUELE UNA MUELA.

Aspiro a escribir algo igual de conmovedor.”

Manuel Ramírez (podéis verme con mi Hurra en la mano)

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