Haciendo Historia (del Cine)

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Decía Luis Buñuel que decidió ser cineasta tras visionar Der Müde Tod (Las tres luces, 1921) de Fritz Lang. Y lo creemos. Son esas epifanías que uno experimenta al contemplar obras grandiosas, sorprendentes, inconmensurables. Y Fritz Lang fue especialista en ello.

Hace unos días, asistí a la proyección especial de, en mi humilde opinión,  una de las mejores piezas del arte cinematográfico de todos los tiempos; Metrópolis (1927). Y fue especial por varios motivos. Contemplarla en pantalla grande en una versión completamente restaurada, rodeada de cientos de personas en absoluto silencio para no perderse un solo acorde de la banda sonora de música electrónica que  el músico y compositor Manuel Morales ha escrito para esta restauración de 2016 (la B.S.O es de Gottfried Huppertz). Y que todo ello sucediera en un cine de verano (Fescinal-Parque de la Bombilla, Madrid) a la luz de las estrellas y de los trenes que (casi) silenciosamente y con rigurosa periodicidad bordean lateralmente el parque; Pura magia. Puro cine.

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Cómo me hubiese gustado presenciar las (seguramente) extensas y acaloradas conversaciones entre el director de cine vienés y su pareja y co-guionista (Thea von Harbou) cuando decidieron poner en pie uno de los proyectos más icónicos del expresionismo alemán.

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(Fritz Lang y Thea von Harbou preparando el guion del film)

Una producción que tardó diecisiete meses en rodarse y contó con un presupuesto de ocho millones de marcos. Ocho millones. Ocho…  Cantidad que si ahora es una suma importante de dinero, imaginemos y calculemos, el potosí que debió de ser hace más de noventa años. 1927. (El séptimo arte contaba con poco más de treinta años de existencia. Apenas 30 años. Treinta). O participar en el viaje previo que Fritz Lang efectuó a Nueva York para inspirarse en su característica arquitectura y convertirla en icónica. Repito. 1927. Por no hablar del ingente trabajo de gestión de equipos, producción de arte, vestuario, montaje, efectos especiales, fotografía, dirección de actores, escenografía… Pese a ello, la película resultó un fracaso para la UFA (Universum Film AG). Pero ahí está casi un siglo después. Y uno no es la misma persona después de contemplar una gran obra de arte. Algo te cambia por dentro. Se convierte en parte de tu historia.

(Metrópolis fue la primera película de la historia considerada por la UNESCO, Memoria del Mundo (Memory of the World Programme), programa dedicado a procurar la preservación y el acceso del patrimonio histórico documental)

Eva

 

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